Querido papá gracias por darme la vida:
Hoy es un dia para agradecer, agradecer a mi padre, quien con su presencia ha sido guía, apoyo y ejemplo. Que con cada conversación, con cada gesto, nos ha dejado huellas imborrables que seguimos descubriendo con los años.Y también agradecer a quien, aunque ya no está físicamente, sigue siendo una pieza fundamental en nuestra familia. Al padre de Tania, que nos sigue acompañando de otra forma, llenándonos de enseñanzas, amor y presencia, aunque ya no podamos verlo. Porque los padres no solo están en la infancia, en los consejos o en los abrazos. Están en la forma en que nos enfrentamos a la vida, en los valores que nos transmitieron y en el amor que dejaron sembrado en nosotros.
Pero, ¿qué ocurre cuando la relación con el padre ha estado marcada por la ausencia, el conflicto o el desamor?
El padre representa en muchos aspectos la estructura y la seguridad en la vida. Es la figura que, idealmente, nos ayuda a lanzarnos al mundo con confianza. Cuando hay ausencia paterna, rechazo, abandono o una relación conflictiva, muchas personas experimentan a lo largo de su vida un sentimiento de inseguridad profunda que se traduce en ansiedad, miedo a tomar decisiones o dificultades para encontrar su propio camino.
🔹 ¿Cómo se manifiesta esto en la salud?
✔ Problemas óseos y articulares: La estructura del cuerpo refleja la seguridad interna. Problemas en la espalda baja, caderas o rodillas pueden estar relacionados con la falta de apoyo emocional.
✔ Dolencias en los pies y piernas: Dificultad para avanzar en la vida, miedo a tomar decisiones importantes.
✔ Inseguridad y problemas de autoestima: Se puede reflejar en enfermedades autoinmunes, trastornos alimenticios o fatiga crónica.
📌 Ejemplo: Muchas personas que han crecido con la sensación de que su padre “no estaba” o no les dio reconocimiento pueden desarrollar una actitud de autoexigencia extrema, buscando validación externa en su vida adulta.
El corazón no solo es un órgano, sino también el símbolo del amor y la conexión emocional. No es casualidad que muchas personas con conflictos profundos con su padre desarrollen problemas de hipertensión, taquicardias o incluso enfermedades cardiovasculares en la adultez.
🔹 ¿Qué conexión hay?
✔ Relaciones de tensión con el padre → estrés crónico y emociones reprimidas que afectan el sistema cardiovascular.
✔ Sentir que no se recibió amor o reconocimiento del padre → resentimiento interno que, con los años, puede reflejarse en el corazón.
✔ Personas con dificultad para expresar sus emociones → tendencia a somatizar a nivel cardiaco.📌 Ejemplo: Estudios han mostrado que personas con relaciones familiares tensas tienen mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares. La carga emocional no expresada aumenta los niveles de cortisol, influyendo en la presión arterial y la inflamación crónica.
La respiración simboliza recibir la vida, sentirnos sostenidos y con derecho a ocupar nuestro espacio.
🔹 En términos emocionales:
✔ Dificultades para respirar pueden estar vinculadas a una sensación de “no tener permiso para ser”.
✔ El asma o la opresión en el pecho pueden reflejar un conflicto de lealtad con el padre, o un sentimiento de haber crecido sin su apoyo.
✔ El miedo a decepcionar o buscar constantemente la aprobación paterna también se asocia con la sensación de "falta de aire".📌 Ejemplo: Muchas personas con asma han vivido una infancia con una figura paterna distante o con la sensación de que no podían expresar libremente lo que sentían.
Si bien la biodescodificación y otras corrientes emocionales han encontrado patrones entre emociones y enfermedades, no podemos hablar de generalismos. Cada persona tiene una historia única y una interpretación diferente de la realidad. Dos hermanos pueden haber crecido con el mismo padre y haber vivido experiencias completamente distintas con él. No se trata de decir "si tienes este síntoma, es porque tienes este conflicto", sino de analizar cada historia con profundidad y conciencia. Por eso, más allá de cualquier teoría, el trabajo personal de autoconocimiento es clave. Comprender lo que sentimos, lo que hemos vivido y cómo nos ha afectado nos da el poder de sanar desde dentro, sin encasillarnos en diagnósticos rígidos.
🔹 Reconocer la emoción retenida: Si tu relación con tu padre ha sido conflictiva, pregúntate: ¿Qué me duele? ¿Qué esperaba recibir de él que no tuve? Nombrar la emoción ya es un paso hacia la sanación.
🔹 Expresar lo que no se pudo decir: A veces la sanación no ocurre en la conversación directa, sino en la escritura o en una visualización. Escribir una carta al padre (aunque no la envíes) puede ser liberador.
🔹 Aceptar lo que fue y honrar el aprendizaje: No todos los padres han sabido expresar amor de la manera en que necesitábamos. A veces, sanar significa aceptar lo que hubo, aprender de ello y soltar el resentimiento.
🔹 Reconciliarse con la energía del “sostén” en la vida.
💙 La relación con el padre deja huella en nuestra mente, en nuestras emociones y hasta en nuestra salud física. Comprenderlo nos ayuda a sanar, a liberarnos y a construir una relación más sana con nosotros mismos.
Hoy, en el Día del Padre, más allá de los regalos y las celebraciones, puede ser una oportunidad para honrar la energía paterna, agradecer lo que nos dejó y soltar lo que nos pesa.Porque al final, los padres, estén presentes o no, nos acompañan en la forma en que vivimos, en las decisiones que tomamos y en lo que somos.
💙 Feliz Día del Padre.